Quiero encabezar este escrito en
primera persona, ya que en muchos casos no soy consciente de las dificultades
que muchas personas tienen en el día a día para poder desplazarse por la
ciudad.
Hemos de ponernos en su lugar
para entender a lo que se enfrentan cada día al salir de casa, y cómo puede
afectar esto en su vida. Seguro que hay
personas que no se atreven o simplemente no pueden salir de su vivienda.
Tenemos un día para conmemorar
todas las cosas: El día del tabaco, el día del cáncer…etc. Pero lo que hemos de
hacer es recordar todos los días del año, y que en cada paso que demos,
pensemos que nosotros podemos estar en la misma situación mañana.
Para las personas que tienen que
desplazarse con muletas, sillas de ruedas y bastones para invidentes, padres
con los carros de sus hijos, e incluso personas que salen a la compra diaria,
el día a día puede resultar una auténtica aventura. Tenemos que poner los medios para que puedan
tener los mismos derechos que el resto de personas. Los grandes proyectos que
diariamente vemos en la prensa, casi siempre olvidan los pequeños gestos que
permiten que la ciudad sea para todos
por igual.
Los pasos de cebra, cuando no
insuficientes, se convierten en auténticos obstáculos para las sillas de
ruedas, provocando que se resienta la columna vertebral debido fundamentalmente
al peraltado que existe entre la calle y la acera y que en el caso de
invidentes, se desorienten en los trayectos cotidianos.
Ponernos en el lugar de otras
personas es el mejor camino para cambiar todo esto.
En un barrio que según el censo
de 2013 más del 36,5% son mayores de 55
años y el 31,3% mayores de 60, las barreras arquitectónicas son un grave
problema. Un barrio que se construyó para dar techo a las personas de la
inmigración desde otras provincias de España, pero que nunca se construyó con
la mentalidad de crear hogares para las personas.
Estos días recordamos las casas
con aluminosis, pero olvidamos todas las deficiencias que hay en el barrio para
desplazarnos.
Las barreras arquitectónicas
pasan desde bordillos en los pasos de peatones, con un desnivel inaceptable
para las personas con sillas de ruedas, a árboles en mitad del paso de
peatones, así como aceras que se han levantado y que en sí mismas son un
problema para toda la población, y más concretamente para personas con
movilidad reducida. Aceras que no permiten el tránsito normal de una persona
con un carro de la compra, son las que han de servir para poder transitar
personas en silla de ruedas, carros de niños pequeños…etc.
Esto sin tener en cuenta el
estado deplorable de la Plaza Soller para acceder con ruedas.
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