dijous, 23 de novembre de 2017

La concentración urbana de Barcelona acentua las enfermedades relacionadas con el calor, la polución y el stress

La lucha por un urbanismo sano, más naturalizado dentro de la artificialidad urbana, ++++ argumentario cada dia que pasa.
Un urbanismo menos ligado a la especulación, al negocio inmobiliario, turístico, la industria del coche, el crecimiento ilimitado y la destrucción planetaria debería ser tomado con mucha más seriedad por la clase política de esta ciudad ya. Hablamos de todos los partidos.

Esa lucha por un urbanismo sano y naturalizado la tenemos clara desde hace años en el barrio de Porta y luchamos por evitar su degradación sepultada por el cemento. Luchamos porqué nuestros niños respiren una aire limpio y tengan vegetación cercana que les permita pensar y razonar mejor como demuestran los más recientes estudios.

La diferencia de temperatura nocturna entre el centro urbano y su periferia llega alcanzar los 3 y 4 grados con máximos de 7 grados.


Era conocido, era comentado, pero ahora la burbuja de calor del centro de Barcelona tiene una explicación. Y tiene una consecuencias nefastas para la salud, el futuro del calentamiento global y añade presión para cambios urgentes y rápidos en la configuración de nuestra ciudad, barrios, calles, edificios y tejados.

Un grupo de investigación de la Universidad de Barcelona ha estudiado la burbuja de calor de Barcelona que se evidencia los 365 dias del año en el telenoticias de TV3.

La burbuja de calor está relacionada con los siguientes factores:
  • La alta capacidad de almacenar calor que tienen los materiales de construcción y por tanto la concentración urbana y las calles estrechas.
  • las numerosas actividades humanas (industrias, vehículos, calefacción…)
  • el menor nivel de evaporación de agua en la ciudad debido al pavimento y el sistema de alcantarillado.
  • La ausencia de vegetación abundante.

Unido a las olas de calor en verano, el fenómeno añade riesgos sanitarios, alertan los expertos.


Las consecuencias que se agravan año tras año son:  
  • Noches tropicales. En el centro de Barcelona, las noches tropicales, es decir aquellas que registran mínimas iguales o superiores a los 20º C, se repiten 90 veces al año, mientras que las noches tórridas, cuando se dan temperaturas iguales o superiores a los 25º C. Este año han sido 25 noches tropicales, un máximo histórico.
  • El aumento de temperaturas nocturnas causa un incremento de mortalidad y morbilidad y esto incide específicamente sobre las personas mayores o con enfermedades crónicas que viven en pisos altos y que sufren la pobreza energética y no disponen de aire acondicionado.

Los espacios libres, la vegetación y los parques mitigan el efecto burbuja de calor .

La investigación ha estudiado también el efecto “refrescante” de las zonas verdes que introducen los parques urbanos, en donde las temperaturas pueden llegar a disminuir más de 2º C respecto al área urbana cercana colindante. Estas observaciones se realizaron en dos parques: el de la Ciutadella y el Turó Park.

La noticia ha estat publicada a La Vanguardia.

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